Notas desde el lugar en el que se construyó el Titanic

“Mi abuelo trabajó en el Titanic”, nos dice el taxista después de saber de dónde venimos. Nos ha salvado literalmente de la lluvia y el viento, y de ser prácticamente los únicos que se han atrevido a llegar en un día como hoy hasta el completamente renovado Titanic Quarter.

 

Su comentario suena en un tono que puede ser de orgullo pero también como algo inevitable, como queriendo decir que, en aquel momento, tampoco había otra opción.


Titanic Quarter Belfast Titanic Quarter Belfast


 

Belfast, Irlanda del Norte

Estamos en Belfast y, si por algo se ha conocido durante mucho tiempo a la ciudad, es por sus astilleros aunque, desde prácticamente finales de los años ochenta, muchas de las compañías que operaban en ellos se hayan ido volcando más y más en otras áreas de negocio para cubrir el vertiginoso declive de la industria.

Pero, en la época en la que se construyó el Titanic, los astilleros de Belfast funcionaban al cien por cien, 15000 hombres eran los que trabajaban en Queen’s Island, ese pedazo de tierra que se despega de la ciudad por el noroeste y que tiene forma de tenazas, y lo hacían sabiendo que los accidentes, e incluso la muerte, era algo normal en aquella época.

Allí, se fueron montando algunos de los barcos más punteros desde prácticamente finales del siglo XVIII. Allí, se fue gestando la competición por ser más rápidos, más grandes, más ligeros. Allí, se construyeron trasatlánticos, yates, portaaviones,… las mejores naves para poder dominar el mar, fuese de forma comercial o bélica.


Astilleros Belfast


 

Los astilleros del Titanic

Aún ahora, se pueden ver desde muchos rincones de Belfast las grúas gigantes y amarillas del astillero Harland and Wolff que, desde 1867, trabajaba con la compañía naviera White Star Line. Y también se encuentran todavía sus oficinas.


Astilleros Harland and Wolff Belfast


 

Fueron el presidente de esa compañía, Bruce Ismay, y el financiero J.P. Morgan quienes, en 1907, idearon lo que con el tiempo serían el Titanic y el Olympic, los dos barcos presentados como la solución para superar y poder competir contra otras compañías que le hacían la competencia, sobre todo la Cunard Line.

En la gran explanada que se abre frente a la nueva Titanic Experience en medio de esos muelles cargados de historia, se pueden ver las líneas trazadas en el suelo del lugar que ocuparon las dos naves. Porque ambos, el Titanic y el Olympic, se fueron construyendo durante veintiséis meses siguiendo los mismos planos y el mismo ritmo.


Donde se construyó el Titanic


 

Sobre esa gran superficie, creada especialmente para las obras en 1909, se comenzaron a montar primero los armazones aunque el trabajo terminara siempre en los diques secos.

Ninguno de los diques existentes podía dar cabida a ningún barco de semejante tamaño y fue Sir William Arrol & Co, la misma compañía escocesa detrás del Forth Bridge a pocos kilómetros de Edimburgo y de Tower Bridge en Londres, la que se encargó de construir el enorme Thompson Dry Dock en el que se dieron los últimos retoques al Titanic.


Dique seco Titanic


 

El dique estuvo en funcionamiento hasta los años ochenta, se utilizó sobre todo para reparar barcos durante la segunda guerra mundial, y todavía se puede visitar. Igual que las salas desde las que se bombeaba el agua para poner los barcos a flote.


Sala de bombas Titanic Belfast Pump Room Titanic Belfast


 

Todo parece permanecer igual, todo menos lo barcos.

 

Todo el mundo sabe lo que le ocurrió al Titanic. El Olympic, después de la catástrofe de su hermano gemelo, tuvo que regresar a los astilleros y mejorar sus medidas de seguridad y, con el comienzo de la primera guerra mundial, fue aprovechado para trasladar tropas pero, en 1935, acabaría siendo desguazado después de chocar con otro barco.

Algunos barcos que fueron construidos aquí parecen seguir con vida, como el pequeño Nomadic, que cruzaba el canal de la Mancha y que también perteneció a la White Star Line, pero los astilleros definitivamente ya no son lo que eran.


Nomadic The White Star Line Puerto de Belfast


 

Pero lo que parece no haber cambiado es el orgullo, un orgullo mezclado de tragedia pero orgullo al fin y al cabo.

 


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