Estación de St. Pancras, Londres
Llegar a la estación londinense de St. Pancras ya es algo extraordinario. Después de los años que han empleado en renovarla, el edificio neogótico diseñado por George Gilbert Scott y al que ahora llega el Eurostar desde el continente, se ve porqué es una de las grandes estaciones de la ciudad y también una de las grandes obras arquitectónicas del siglo XIX.
St. Pancras es un gran ejemplo de la arquitectura del hierro de aquella época y, no importa desde qué destino vengas o hacia qué lugar te dirijas porque, durante el breve espacio de tiempo que pases en ella, te dejará seguramente esa sensación de grandeza para la que fue construida.
Mi intención para esta entrada, en realidad, no era hablar de la estación sino de una escultura que se encuentra allí desde no hace tanto tiempo pero que es difícil no ver entre los miles de pasajeros cargados con maletas que se encuentran allí diariamente.
Es difícil no verla, sobre todo, porque mide nueve metros.
La escultura The Meeting Place
En 2007, el artista británico Paul Day, creó el Meeting Place o Lugar de Encuentro, la figura de una pareja encontrándose después del viaje de uno de ellos, abrazándose. Quizás uno más de los tantos encuentros que se producen diariamente no sólo en esta estación, sino en cualquier otra o también en cualquier aeropuerto.
Este punto de encuentro bajo el gran reloj de la estación, es como esa escena de la película Love Actually en la que la que las cámaras enfocan los reencuentros de varias personas en un aeropuerto y, de hecho, he encontrado que su autor se inspiró en ella pensando que, para todos y cada uno de nosotros, los momentos de las despedidas siempre tienen la sensación de que quizás puedan ser para siempre.
Me encanta ver los encuentros de otras personas en los aeropuertos: las parejas, los padres con sus hijos, los nietos que siempre crecen demasiado,…
Me he separado tantas veces de personas en una estación o un aeropuerto, que es difícil contarlas. La ironía en eso es que al principio parece que se vayan a hacer menos tristes pero, en realidad, se van haciendo cada vez más duras.
Supongo que la grandeza de estaciones como St Pancras, o de no importa qué aeropuerto, no es sólo su grandeza arquitectónica o su infraestructura, sino el poder que tienen de reunirnos para que esa espera no nos parezca que es para siempre.














Con todas las veces que he estado en Londres, nunca he estado en St. Pancras… Pero las despedidas son iguales con independencia del lugar donde sucedan. Son tristes, esperanzadoras, felices, agridulces… Y nunca se hacen fáciles o sencillas…
Me ha gustado mucho tu post
Madaboutravel ha publicado recientemente..Mad About Castilla La Mancha: #ABexperience Blogtrip a Albacete (1)
Me alegra de que te haya gustado!
Sí, no importa donde sean… yo he estado varias veces aunque por suerte no para despedirme de nadie
Pues mira, te comento una cosa…. siempre digo que no lloro leyendo o viendo una película salvo con, tal vez, media docena de títulos entre ambos. Pero durante una época pasé bastante tiempo en una estación, entre viajes… y ahí si que lloraba. No por los míos, sino por las parejas y familias que se separaban. Al final, supongo, soy una blanda…
Así que tu entrada de hoy me ha parecido una verdadera maravilla.
Besos
Mientrasleo ha publicado recientemente..Entrevista a Santiago Posteguillo
Muchas gracias, Silvia! Yo soy todo lo contrario, soy de lágrima fácil… supongo que al final todos, hasta los que no lo parecen, tienen su lado sensible
Qué de historias encierran esas despedidas!!
Nunca estuve en esa estación, pero en la próxima visita a Londres no me la pierdo!
Un abrazo Elena!
Sí muchas historias. ¿Te imaginas que esos lugares hablaran y pudieran contarlas?
Que perspectiva bonita! Al lado de esta estatua hay un hotel completamente renovado de architectura espectacular (el St Pancras Renaissance) y un bar que se llama “The Booking Office” donde ponen drinks autenticos (pero super fuertes!) de la epoca victoriana. Merece una visita aun si es solo para admirar la architectura del edificio que habia sido dejado abandonado por muchos anos. Muchas veces salgo desde ese bar pasando directo por The Meeting Place que siempre da un buen feeling y hace sonreir antes de volver a casa. Un lugar precioso.
Rajul ha publicado recientemente..Put your dancing shoes on for the Afternoon Tea Dance.
No conocía el bar, habrá que hacerle una visita un día…
Me parece una gran idea por parte del autor de esa escultura representar algo tan importante, y a la vez tan etéreo como un reencuentro o una despedida. Quizás me parecería más apropiado si fuera algo más pequeña, más íntima. Y a mi también me encanta fijarme en la gente de los aeropuertos, imaginar sus historias, sentir que todos compartimos un sentimiento similar…
sí, es de todo menos intima
Supongo que no querían que pasase desapercibida entre tanta gente que pasa por la estación diariamente…
Siempre asocio las estaciones de tren a despedidas más que a reencuentros. Será por la pereza o melancolía que me provocaba cada semana coger el tren el domingo por la noche para ir a Barcelona durante la etapa de estudiante.
De todas formas, arquitectónicamente hablando, me gustan mucho este tipo de estaciones. En toda Europa tenemos ejemplos preciosos que darían para hacer varios posts!
Un abrazo
A mi también me encantan las estaciones de esa época, no importa donde estén que siempre me fijo en ellas, hasta las que he visto una y otra vez. Con esta entrada quería verlas un poco de forma positiva porque yo también las relaciono muchas veces con la melancolía.
Elena, aunque ya me he justificado en mi blog aprovecho para hacerlo aquí también en el tuyo porque es un placer siempre caer por aquí. He estado liado con papeleos, viajes, trabajos y la falta de internet que no pude hacer aquello que me indicaste en la sorpresa que habías dejado en mi blog. Me prometí hacerlo para después y ahora que por fin tengo tiempo pues resulta que no se puede buaaa… en fin, será para la próxima. Un abrazo esta vez desde Alemania.
No pasa nada, Pablo… espero que todo lo que te ha tenido liado vaya bien, y que también te vaya bien por Alemania… ¿te quedas mucho tiempo por allí?