Notas sobre los cuervos y la Torre

En la Torre de Londres

Un cuervo parece más una mancha negra sobre el césped recién cortado que un ser vivo. Dos amplían esa mancha a las grandes losas de piedra que hay en el suelo. Pero hay más. Tres, cuatro, cinco, seis manchas negras que se pueden ir viendo y no viendo alrededor. Y una séptima por si acaso, para que haya un cuervo con el que sustituir una posible vacante en el caso de que algún otro se muera, desaparezca o sea cesado de sus cargos por, supongo, mala conducta.

Todos están siempre pegando saltitos por algún lugar de ese edificio que ahora parecen ser los únicos en habitar aunque no, no son los únicos. Están también los Yeoman Warders, los treinta y ocho Beefeaters o “comedores de carne” -se supone que podían comer cuanta quisieran mientras el resto de la ciudad prácticamente se moría de hambre-, que viven allí con sus familias desde que el rey Enrique VII quiso mantener a su alrededor a sus guardias más viejos pero que, deben dejar la Torre, en cuanto les llega la edad de jubilación.


Beefeater


Cada uno de ellos, de los cuervos, tiene un nombre. Los beefeaters también, claro, pero el hecho de que los pájaros se llamen Hardey, Thor, Odin, Gwyllum, Cedric, Hugine y Munin es más curioso. Y, de hecho, el nombre de los cuervos aparece en muchos lugares mientras que los de los Yeoman no los he encontrado en ningún sitio.

No me gustan los cuervos, tienen algo de funesto, no se me ocurre ningún otro animal que tenga más connotaciones de malos agüeros que él pero, de alguna manera, esa leyenda negra que les acompaña ha hecho que varios de ellos durante generaciones vivan a cuerpo de rey.

Porque, en ese edificio que fue en algún momento palacio (durante la época medieval, alguna sala hay que muestra cómo sería habitarla por aquel entonces), fortaleza (no es casualidad que esté construida justo en la entrada de la ciudad por el Támesis), fábrica de moneda (que ahora se encuentra justo detrás) o cárcel llena de presos políticos y religiosos (como Tomás Moro, dos de las mujeres de Enrique VIII o, durante la segunda guerra mundial, Rudolf Hess), los cuervos son mantenidos con dinero público, tienen un espacio de la Torre habilitado sólo para ellos, se encuentran bien alimentados a base de carne comprada en el mercado de Smithfield y galletas bañadas en la sangre de la misma (no lo digo yo, lo dice la página en internet) y parece que su único deber sea mostrarse a los turistas.


Interior Torre de Londres


Son los privilegios que tienen por la leyenda que gira en torno a ellos. Que el día en el que desaparezcan, la torre y con ella la monarquía británica (que acabará también con el país, se entiende) desaparecerán.

 

Un poco de historia en un poema

La torre es el edificio más antiguo de la ciudad, sus primeras piedras se colocaron en 1066, poco después de la victoria del normando Guillermo El Conquistador en la batalla de Hastings, para controlar la ciudad más poderosa de la isla y su rio, y puede que las leyendas relacionadas con los cuervos radiquen en la longevidad del edificio, en su supervivencia frente a incendios, guerras o ataques aéreos y, también un poco, en parte de su pasado oscuro. Aunque dicen que quien creó precedente fue el rey Carlos II allá por el mil setecientos algo, quien ante las quejas de su astrónomo de que los cuervos no le dejaban observar el cielo como tocaba – se me había olvidado, la torre además de palacio, fortaleza, fábrica de moneda y cárcel llena de presos políticos y religiosos, fue también sede del primer Observatorio Real-, decidió mantenerlos y protegerlos.


Torre de Londres


Puede ser verdad, quién sabe, quizás esté escrito en algún lugar que aquel rey se preocupara por los cuervos de la torre pero, también, hay quienes dicen que la verdadera leyenda, la de la maldición si éstos desaparecen, no es tan antigua ya que está más relacionada con el gusto victoriano y con un poema que, a mediados del siglo XIX, puso tan de moda a los cuervos que mucha gente los comenzó a intentar domesticar como mascotas.

El poema es El cuervo y, su autor, Edgar Allan Poe.

Un torvo espectral y antiguo cuervo,

que errando llegas de la orilla de la noche.

Dime: ¿Cuál es tu nombre señorial

en las orillas plutónicas de la noche?

El cuervo dijo: “Nunca más”.

A Poe, el cuervo se le aparece como presagio de que su propio destino, en la Torre quizás los cuervos se presentaran atraídos por los cuerpos de los condenados, los decapitados –como Ana Bolena en 1536- o sólo la basura que, en el siglo XIX, haría que se secase a propósito el foso para evitar la pestilencia. Pero, en realidad, los cuervos en Londres no están sólo en la Torre y muchas veces te puedes encontrar alguno en otros lugares, buscando comida por donde pueden.

Esos, éstos últimos que no son mantenidos, ni alimentados, ni son las mascotas en que los convirtió la popularidad de un poema, no tienen nada que ver con los de la Torre de Londres. Vuelan libres sobre la ciudad mientras que los otros, en vez de reyes y en vez de estar en un palacio se convirtieron, hace mucho tiempo, en prisioneros porque para que la maldición no caiga sobre la Torre y la Monárquia o porque, sin duda, la Torre sin sus cuervos no sería lo mismo, una de sus alas es cortada desde el momento en el que llegan y, por eso, son sólo capaces de dar saltos pero no de volar.

Nunca más.


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8 Discussions on
“Notas sobre los cuervos y la Torre”
  • Conocía estas leyendas y el mantenimiento de los cuervos de la Torre de Londres porque la guía de Lonely Planet que tengo hace mucho hincapié en este tema, lo que no sabía es que cada uno tuviese su nombre propio. A mi son aves que no me disgustan, así que con este panorama me fui para Londres esperando ver cuervos y más cuervos en la Torre, pero casualidad que el día que fui llovía. No, espera, no llovía: lo siguiente a llover, así que no vi ni uno. Se ve que estaban guarecidos. Había visto ya alguno desperdigado por Hyde Park día antes, porque como dices, en Londres hay cuervos en otros sitios, pero a mi me hacía ilusión ver los de la Torre. Pero bueno, tampoco es una cosa que me quite el sueño. Visitar este monumento con tantísima lluvia le dio un aire más melancólico a mi experiencia y la verdad es que quedé maravillada. Te diría que es lo que más me gustó de Londres.

    ¡Un saludo!
    Carol ha publicado recientemente..Valença do Minho (Portugal) 2005 y 2007

  • No tenía ni idea de esta historia sobre los cuervos. ¡¡Son los dueños y señores de la Torre de Londres!! Y lo de las galletas bañadas en sangre… qué repelús! A mí tampoco me gustan los cuervos porque los asocio con lo tétrico y funesto como tú, pero que duren mucho no sea que la leyenda se cumpla!! No por la monarquía, sino por el país 😉
    Marta A. ha publicado recientemente..La Mochila de Mamá cumple un año… o no

  • Esta historia de los beefeaters me la contó el otro día mi sobrina de 12 años y fíjate tú que nunca había caído en la cuenta del significado de la palabra. Y es cierto, la torre sin los cuervos no sería lo mismo.

    Un abrazo

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