Notas para leer el mundo: Italia

He comenzado a saltarme países en esto de leer el mundo, me quedé estancada en Argentina (no voy a decir con quién, a ver si en otro momento le doy a ese autor otra oportunidad) pero mientras tanto me he ido encontrando con libros de otros países que me han devuelto las ganas de leer. Por eso he pegado ahora el salto hasta Italia, porque estas navidades entré dentro del mundo de Elena Ferrante y tengo que traerlo hasta aquí.

Así que esta vez no traigo sólo una novela sino nada más y nada menos que cuatro, una tetralogía (La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo, La niña perdida) que llevaba viendo en muchas librerías de Londres últimamente y que me tuvo abducida durante todas las vacaciones, unos libros de los que me gustó todo, la historia, los personajes, la forma de contar, la presencia siempre en el fondo de la ciudad de Nápoles.

 

Dos amigas, Elena Ferrante

Editorial Lumen, 2015

 

Venimos al caso siempre y únicamente nosotras dos: ella que quiere que yo dé eso que su naturaleza y las circunstancias le han impedido dar, yo que no consigo dar eso que ella pretende; ella que se enfada por mi insuficiencia, y que, por fastidiar, quiere reducirme a nada, como ha hecho con ella misma, yo que me he pasado meses y meses escribiendo para darle una forma que no se desborde, y vencerla, y calmarla, y así, a mi vez, calmarme.

 

La historia, si queremos resumirla, es la historia de una amistad, la de Lila y Lenù, Raffaella y  Elena, las dos niñas nacidas en el mismo barrio deprimido de Nápoles en la década de los cuarenta, un lugar al este de la ciudad, reconocible aún hoy por su geografía y lleno de violencia. Novela tras novela, las dos niñas se van convirtiendo en adolescentes, en adultas, a medida que la vida y sus propias decisiones las van llevando por caminos muy distintos.

Una, impulsiva, impredecible y a quien poco le importa lo que piensen los demás, permanecerá siempre en el barrio y es la mujer de clase trabajadora, supuestamente ignorante; la otra, más reflexiva y comedida, siempre preocupada por cómo la ven quienes la rodean, estudiará, se irá a vivir lejos, se convertirá en una escritora famosa. Pero las cosas, en realidad, no son tan simples.

 

Por primera vez salí de Nápoles, de la Campania. Descubrí que tenía miedo de todo.

 

 

Es una narración sin sentimentalismos, contada de forma completamente lineal y con un estilo que parece sencillo, tan sencillo como si Elena, la narradora, la parte subjetiva desde la que conocemos la vida de las dos, nos la estuviese contando casi directamente a nosotros, mientras estamos sentados alrededor de unas tazas de café.

Pero la historia es de todo menos sencilla, sobre todo porque las dos protagonistas no lo son, son dos mujeres complejas y su relación es igualmente complicada, sujeta a los altibajos que causan los años, la distancia y las cuestiones nunca resueltas. Y tampoco son sencillos los temas, no sólo el tema constante de la amistad, sino también el del amor, los celos y la competitividad, la conciliación de la maternidad con el trabajo y la ambición personal, pero también los de la toma de conciencia social y la lucha política.

Porque la tetralogía es también un retrato de la ciudad de Nápoles, con sus diferencias sociales, su corrupción y la presencia constante de la mafia, un lugar siempre dominado por la presencia amenazante del Vesubio y del que no se puede escapar, incluso cuando, como Elena, se hace todo lo posible por huir de él.

 

… aquí está el Vesubio que todos los días te recuerda que la más grande empresa de los hombres poderosos, la obra más espléndida, en segundos, el fuego, el terremoto, las cenizas y el mar te la pueden dejar en nada.

 

 

Y, con Nápoles como fondo, es también un retrato de la historia de Italia de los últimos sesenta años.

 

Las Novelas Napolitanas, como se las ha acabado llamando, se van a quedar conmigo para siempre, como Lila y Lenù, como la ciudad, Nápoles, que una vez hace muchos años rodeé en coche, y a la que me han entrado ganas de ir. Para ver el golfo con el que la ciudad se abre al mar y que, las dos niñas, encerradas en el mundo reducido del barrio, no conocen hasta la adolescencia, o el “Rettifilo”, la Via Chiaia, la Piazza dei Martiri, la Piazza Municipio, la zona de Vomero o las librerías de Port’Alba por las que se mueven los personajes y sus pequeñas historias.

Entonces, quizás y de alguna manera que aún no sé, contándome su versión de la historia, me llegue también la voz de Lila.

 

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