Notas para leer el mundo: Angola

He estado algo desconectada, del blog, de las redes sociales, de Internet, he estado ocupada y el poco tiempo libre que he tenido lo he pasado leyendo,  varias cosas pero sobre todo La generación de la utopía, la novela que supe que iba a leer para Angola desde que la encontré.

 

Cuando empecé a buscar cosas sobre la literatura en este país, había un nombre que aparecía por todas partes, el de Artur Pestana (apodado Pepetela), por su obra literaria que en parte está traducida al español pero, también, por su participación en la guerra contra Portugal y en el primer gobierno de la independencia de Angola, en el que fue ministro de Educación. Después, se retiraría de la vida política dedicándose a la docencia y a escribir, su obra literaria le haría merecedor del premio Camões en 1997.

La generación de la utopía trata sobre dicha guerra y quizás porque habla de la guerra alguien que ha participado en ella, o porque tengo gente cerca que también se vio forzada a luchar en ella, o porque las novelas sobre la guerra siempre tratan muchos de los grandes temas que afectan a los seres humanos, o simplemente porque siempre me ha interesado el fin del mundo colonial, la novela me atrajo desde el principio y me ha gustado, mucho.

 

La generación de la utopía , Artur Pestana Pepetela

(Editorial Txalaparta, 2003)

La generación de la utopía, Artur Pestana

A veces pienso que nuestra generación debía llamarse la generación de la utopía. Tú, yo, Laurindo, Vítor antes, por hablar sólo de los que conociste. Pero tantos otros, venidos antes o después, todos nosotros en un momento dado éramos puros y queríamos hacer una cosa diferente. Pensábamos que íbamos a construir una sociedad justa, sin diferencias, sin privilegios, sin persecuciones, una comunidad de intereses y de pensamientos, el paraíso de los cristianos, en suma. En un momento dado, aunque muy breve en algunos casos, fuimos puros, desinteresados, sólo pensando en el pueblo y luchando por él. Y después… todo se adulteró, todo se pudrió, mucho antes de llegar al poder. Cuando nos dimos cuenta de que más tarde o más temprano era inevitable que llegáramos al poder (…) la utopía murió.

La generación de la utopía es una novela sobre la guerra de independencia de Angola pero, sobre todo, es una novela sobre el desencanto y la degradación de los ideales que iniciaron la lucha, sobre el desencanto y el fin de las utopías.

En el libro, seguimos las historias personales de varios personajes pero sobre todo de cuatro (Sara, Aníbal, Vítor y Malongo) durante cerca de treinta años. Desde su juventud en Lisboa, en los años sesenta, donde estudian y comienzan algunos a involucrase en la vida política y a evitar el control de la dictadura de Salazar mientras otros se mantienen al margen, hasta principios de los noventa, cuando Angola está dejando atrás la guerra civil y se empiezan a ver ciertos cambios aunque en realidad no sean para bien, porque el país empieza a sufrir de un capitalismo salvaje.

Entre medio, la historia, que se cuenta dividida en cuatro partes, cada una ambientada en una década distinta, nos lleva directamente a la guerra en la que unos combaten y en la que van apareciendo, desde prácticamente el principio, las primeras diferencias ideológicas, las disputas entre tribus y entre razas, porque la independencia conlleva también el racismo y la hostilidad hacia los angoleños blancos, los juegos por el poder o la desorganización.

Todo lo que derivará, tras conseguirse la independencia, en una lucha de guerrillas, en una guerra civil durante la que el estado está obsesionado por el control de todo y de todos sus ciudadanos para no perder ningún resquicio de poder. Y en la corrupción, en el tráfico de influencias que parece llegar a todo.

 

Los personajes, desde sus diferencias iniciales, aparecen bien dibujados, a veces incluso demasiado porque cada uno de ellos representa una postura quizás demasiado bien delimitada, como sí las personas no fuésemos mucho más complejas.

Sara no pierde la fe en el futuro, no la ha perdido a pesar de sus años de exilio en París y a pesar de que por su trabajo de médica vea todos los días los fallos de la independencia.

Aníbal, en su papel de intelectual, de teórico, representa al desencantado, quien después de luchar en la guerra se mantiene al margen del gobierno y quizás represente al mismo autor.

Vítor y Malongo, en cambio, son la imagen de los beneficiados porque también están dispuestos a todo para aprovecharse de la situación, aunque eso sea dejando a un lado los ideales de juventud o no teniéndolos directamente.


El libro es un libro que se lee rápido, a pesar de que hay muchos diálogos densos y con mucho fondo, y pesimista, aunque con algún que otro indicio de esperanza.

Porque la lucha no ha sido en vano, a pesar de todo, por lo menos se consiguió la independencia, porque las generaciones jóvenes vuelven a ser críticas con sus padres, porque algunas amistades perduran a pesar de todo y porque el amor, postergado durante años, intenta llenar el vacío que ha ido dejando la desilusión.

 

¡La recomiendo!

 

4 Discussions on
“Notas para leer el mundo: Angola”

Leave A Comment

Your email address will not be published.