Notas nostálgicas sobre los autobuses de Malta

Llegada a la isla de Malta

Llegamos a la isla de Malta completamente decididos a movernos por ella con transporte público. Me gusta el transporte público, suele ser barato, en muchos sitios la red es bastante eficaz y puedes centrarte completamente en ver el paisaje que es algo que podría hacer siempre durante horas.

Allí contábamos  con movernos en sus autobuses tradicionales porque nuestra visita a la isla fue antes de julio del 2011. Pero, una vez aterrizamos y decidimos dejar el aeropuerto, sus famosos autobuses se encontraban completamente parados y los conductores inactivos, sentados sobre los azulejos del aeropuerto, en la sombra de las aceras o en los bancos frente al edificio.

Estaban de huelga.

Así que llegamos al hotel en el coche de un policía que nos cargó a nosotros, a otra pareja y a dos chicas inglesas al mismo tiempo que no dejaba de pedirnos perdón por la situación durante todo el trayecto.

Los autobuses de Malta

La huelga duró dos días y, durante ese tiempo, decidimos movernos lo mínimo y visitar todo lo que se encontraba cerca. Después, el servicio volvió a la normalidad y, cada mañana, nos acercábamos a las puertas de La Valletta, a la plaza en la que alrededor de la fuente del tritón se organizan los autobuses que parten hacia toda la isla.

Buscar el número que queríamos entre el montón de autobuses que se encontraban allí nos podía costar un buen rato, porque en la ciudad no existe una estación de autobuses propiamente dicha sino que los autobuses se amontonan alrededor de esa fuente y sin ningún orden aparente.

Viajar en esos autobuses de color amarillo canario no era seguramente lo más cómodo pero si algo especial. Los vehículos podían ser muy antiguos, algunos quizás tenían más de cincuenta o sesenta años, habían sido comprados al ejército británico después de la segunda guerra mundial.

Así, ninguno de ellos pertenecía al gobierno o a alguna compañía privada sino que eran propiedad de los mismos conductores, a veces heredados de sus propios padres.  Cada uno de ellos tenía casi una personalidad diferente, la de sus dueños, con mensajes escritos fuera y dentro del autobús, imágenes de santos y patrones, decoraciones diferentes y amuletos.

El precio del progreso 

Pero esos autobuses ya no existen. En julio del año pasado, la empresa inglesa Aviva tomó el control de toda la red de transporte y esos autobuses históricos fueron retirados y remplazados por unos más modernos. La isla puede ser independiente pero la presencia inglesa se mantiene y va más allá de algunas cadenas de ropa o de las tradicionales cabinas telefónicas inglesas.


autobuses de malta


Los nuevos autobuses son, sin duda, menos contaminantes, el transporte de la isla está mejor organizado y a los conductores se les forma mejor. Pero, ahora, moverse por la isla en autobús es algo más convencional y ha perdido parte de su encanto pero supongo que no tenía sentido mantener un sistema de transporte que no atraía nada a la gente local y se había convertido simplemente en un medio utilizado casi sólo por los visitantes.

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