Notas desde una granja urbana

Si una ciudad como Londres no tuviera tantos parques y jardines, la ciudad sería sin duda asfixiante. Pero nunca se me había ocurrido pensar, antes de vivir aquí, que Londres podía tener también granjas, granjas urbanas que conviven junto a los edificios más vanguardistas, los bares de última moda y todo lo demás que conlleva vivir en una ciudad como ésta.

 

Hay muchas. En Spitalfields, en Vauxhall, en Hackney, en Kentish Town… pero este fin de semana pasado estuvimos en la de Mudchute, una de las más grandes y también un lugar en el que el contraste entre lo urbano y lo rural quizás sea más visible aún que en cualquier otro sitio.

 

Granja de Mudchute en Londres

 

Mudchute Farm

Porque la granja de Mudchute se encuentra en el centro de la Isle of Dogs, a muy poca distancia de los rascacielos de Canary Wharf que parecen estar siempre presentes al fondo.

Hay gallinas y gallos, cerdos, vacas, cabras, ovejas, tres llamas a las que todo el mundo tiene miedo de acercarse, y caballos con los que se puede aprender a montar. Dicen que en total tienen aproximadamente un centenar de animales aunque quizás, cuando estás allí, parezcan bastantes menos.

 

Granja de Mudchute en Londres Mudchute Farm Mudchute Farm London Granja urbana Londres Granja de Mudchute en Londres Llamas en la granja de Mudchute Caballos en Mudchute Farm

 

También hay un espacio para pequeños huertos, y un café en el que puedes comer dentro o muy cerca de los establos.

 

Entre el pasado y el presente

Pero en la granja, que lleva ahí desde hace unos treinta y cinco años, no sólo se mezcla la ciudad y el campo sino que también lo hace el presente y el pasado de Londres.

 

El nombre de mudchute, por ejemplo, hace referencia a que el lugar en el que ahora se encuentra la granja, a finales del siglo XIX, se utilizó para desechar el barro que se iba sacando del drenaje del Millwall Dock, el muelle que se encuentra todavía al lado aunque, ahora, como también muchos de los otros muelles que se construyeron en el este de Londres, ya haya perdido parte de su propósito original.

El barro del Millwall Dock se sacó a la superficie a través de unas tuberías y, al secarse, fue creando los pequeños montículos sobre los que ahora pastan las ovejas de la granja.

Una zona tan llena de dársenas y almacenes, a partir de las cuales partían y llegaban barcos desde todos los rincones del mundo, rincones que aún se pueden buscar en los nombres que todavía perduran (Canary Wharf, West India Quay, Surrey Quays,…) no pudo dejar de ser un importante objetivo militar para Hitler.

Y, sobre esa superficie creada por el barro acumulado de años, se instalaron durante la segunda guerra mundial cuatro cañones antiaéreos para frenar el avance y las bombas de la Luftwaffe. De los cuatro queda todavía uno que, en un día de sol como el domingo pasado, parece completamente tomado por varios niños que juegan a la guerra.

 

Batería antiaérea Mudchute Londres

 

La relación entre el ahora y el antes en Londres, es siempre una de las cosas que más me fascina de la ciudad.

 

Así, la tierra en la que se encuentra la granja de Mudchute, es el ahora de esta zona en la que se decide parte del destino financiero del planeta pero también es el antes, el pasado, porque toda esta zona hace apenas dos siglos sería totalmente rural.

Y, entre medio, quedó marcada también por la propia historia de la ciudad.

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