Notas desde Picadilly Circus

En uno de los periódicos de hoy, mientras cruzaba la ciudad bajo tierra, he leído que hoy salía a subasta la obra Picadilly Circus, London del artista inglés Lawrence Stephen Lowry.

Es una pintura de los años sesenta y, en ella, se muestra uno de los lugares más reconocibles y emblemáticos de la ciudad de Londres: la encrucijada de Picadilly Circus, con la fuente rematada por la pequeña figura de Eros en lo alto y los característicos carteles publicitarios que aún hoy la decoran.

La plaza recibe su nombre debido a que, durante el siglo XVII, había allí una sastrería famosa en la que su dueño, Robert Baker,  elaboraba piccadills o piccadillies, un tipo de cuellos de camisa que se habían hecho populares en esa época. Después, en 1819, al construirse la calle de Regent Street según los planos del arquitecto John Nash, se añadió  el Circus al nombre para designar el espacio circular que se había creado con las obras.

En 1893, se construyó la fuente de Eros como monumento conmemorativo de la filantrópica figura del político Anthony Ashley Cooper, el séptimo conde de Shaftesbury, y la figura que todos tomamos por Eros es, en realidad, el Ángel de la Caridad Cristiana. Mientras que, los primeros anuncios en la plaza se instalaron en 1910, en el único ángulo de la plaza que no era propiedad de la Corona. Allí continúan después de un siglo, los productos y la forma en que se publicitan han cambiado, ahora impera la tecnología, pero los principios siguen siendo los mismos.

En el cuadro de Lowry, el Picadilly de los años sesenta era ya uno de los centros neurálgicos de la capital británica y, como se ve, también uno de sus lugares con más densidad de tráfico, se trataba de un momento en el que se empezaban a disparar las ventas de automóviles privados.

Hoy, la plaza no ha cambiado mucho. Pantallas de plasma para los anunciantes, cambios en los productos que se anuncian –aunque, por ejemplo, Coca-Cola lleve anunciándose desde la década de los cincuenta-, gente constante que se encuentra y se despide,… puede que la fuente de Eros se encuentre un poco desplazada hacia uno de sus lados, su emplazamiento se cambió con las remodelaciones en los años ochenta pero, en realidad, en esencia, todo sigue igual.

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