Notas desde Londres de la A la Z

Cuando llegabas a Londres antes de que estos súper teléfonos que tenemos integrasen mapas y GPS, lo primero que necesitabas en tu kit de supervivencia en la inmensidad de esta ciudad era un callejero, y el callejero que encontrabas en cualquier quiosco, en cualquier corner shop, era el London A-Z, en todos los tamaños pero siempre con los mismos colores, con sus letras azules y sus amarillos y naranjas, con la lista total de las calles, callejones, vías, paseos, avenidas o pasajes de esta ciudad que, si alguna vez habías tenido la intención de conocer en su totalidad, te mostraban que esa tarea quizás iba a ser completamente imposible o que te iba a llevar mucho más tiempo del que habías pensado. Lo más seguro es que acabases con la guía de bolsillo y la metieses, como un talismán, como una especie de brújula, en tu mochila o en tu bolso, para sentirte menos perdido y saber que siempre había alguna manera de volver a casa.

Y a pesar de que el uso de los mapas esté cada vez más de capa caída, bombardeados como estamos por más y más aplicaciones móviles, los London A-Z deben encontrarse aún en las estanterías de muchísimas casas londinenses o en la guantera de algunos coches, quizás algo llenos de polvo, hinchados por el uso, con billetes de tren, recibos o puntas dobladas como señales, pero guardados por si acaso para cuando la batería o internet nos fallen.

 

El London A-Z fue obra de una mujer, Phyllis Pearsall, y como cualquier otro icono también está rodeado de cierto aire de leyenda. Si buscas información en la red o incluso en cualquier libro que hable de Londres, parece como si Pearsall hubiese creado, en la década de los años 30, este mapa completamente desde cero. Hay historias de cómo, perdida por la calles de Londres con un mapa de unos veinte años antes, decidió patearse la ciudad de parte a parte, cada día desde la madrugada al caer la noche, para ir trazando, con la ayuda de un dibujante, un atlas conciso y cuidado de la ciudad.

La verdad es que no pudo partir desde cero porque ya, en el año 1623, John Norden trazó un mapa de la ciudad que también incorporaba un índice de calles y, en los mismos inicios del siglo XX, fueron publicados otros atlas y planos que ella debió conocer. Además, el padre de Phyllis Pearsall era cartógrafo, había tenido una compañía de nombre Geographia,  en el Strand, pero fue declarada en bancarrota y acabó emigrando a los Estados Unidos, así que lo de los mapas no sólo le venía de familia sino que, también, debió tener muy cerca algunos de los mapas de Londres que su padre había diseñado durante la década anterior y, lo que es aún más importante, la técnica y el equipo necesario para poder un proyecto de ese tipo a cabo.

Lo que supo hacer Pearsall, y muy bien, fue mejorar lo que había. Redujo el tamaño de los mapas, los convirtió en una especie de libros más fáciles de transportar, los hizo más ligeros y más precisos, e incluyó todos los cambios que había sufrido Londres desde el final de la primera guerra mundial, los nuevos barrios que habían ido surgiendo y creciendo en torno a las estaciones de metro de los suburbios. En definitiva, los hizo más vendibles y fue cuestión de tiempo el que se convirtieran en un éxito de ventas.

 

El primer A to Z se publicó en 1936, en blanco y negro, de forma independiente pero con la supervisión de su padre Alexander Gross desde América. Cuentan que fue ella misma quien llevó los primeros ejemplares a WH Smith, las tiendas que aún hoy siguen estando en cualquier estación del Reino Unido, y que no tardaron en venderse, lo que le llevó a crear la Geographers ‘ A-Z Map Company Limited, que hoy no sólo publica mapas de Londres sino de todo el país.


Calles de Londres


 

A veces damos los mapas por sentado, sin darnos cuenta de que el tenerlos a nuestra disposición ha supuesto mucho trabajo, no sólo a una persona si no a muchas, un trabajo de años que muestra, si nos fijamos un poco, los cambios que van atravesando los lugares.

Una guía como ésta de Londres, de la A la Z, es una manera de intentar conocerla mejor, de darnos cuenta de que existen zonas más allá de las que nos son habituales, esa es la idea de ésta otra mujer quien decidió fotografiar barrios de Londres que no conocía y, para eso, sólo hace caso al azar, abre un London A-Z, tira una moneda y traza un círculo alrededor de toda su circunferencia, delimita así una nueva zona a explorar. O de la Royal Photographic Society que ha creado un concurso, termina el próximo 31 de octubre, para recopilar al menos una fotografía de cada calle de la ciudad.


Casas en Spitalfields Calles de Londres


 

Yo llevo tiempo queriendo dar forma a mi propio abecé de Londres, a una especie de diccionario personal y no tan personal de la ciudad. En 1879, el hijo mayor de Charles Dickens publicó uno, el Dickens’s Dictionary of London, que iría poniendo al día continuamente y que incluye entradas dispares como el zoo, enfermeras, Kensington o casas, quizás fue también su manera de intentar conocer mejor la ciudad.

Este blog es mi manera de conocer mejor las cosas, de conocer mejor Londres, así que toda esta historia ha servido también para que encuentre mi manera, muy modesta si la comparo con la de los demás, de ir creando poco a poco mi propio Londres de la A a la Z.

 

2 Discussions on
“Notas desde Londres de la A la Z”
  • Yo soy una de las que tienen ese librito guardado en casa 🙂
    Me encanta tu propuesta de Londres de la A a la Z y es que cada vez que te leo algo de Londres, me pongo a buscar billetes y todos son muy caros para viajar un finde :___( A ver si hoy tengo más suerte, jejeje

Leave A Comment

Your email address will not be published.