Notas desde Jimbocho

No había nada más relajante que aquello: comprar varias novedades en una librería, entrar en algún bar de la zona y pasar las páginas con una bebida en la mano.

Haruki Murakami, 1Q84

 

Hay algo de ironía en estar rodeado de libros en un idioma que no entiendes, que ni siquiera eres capaz de leer.

En el barrio de Jimbocho, en el distrito Kanda de Tokio, todo tipo de libros -libros antiguos junto a las últimas novedades, colecciones de manga o tratados académicos, volúmenes de arte y diseño, revistas- se amontonan unos encima de otros en locales repletos hasta el techo, en mesas e incluso en estanterías que dan a la calle, protegidas por plásticos y orientadas hacia el sur para que el sol no dañe sus páginas.

Allí, miles de libros esperan a que alguien los saque del lugar en el que esperan inmóviles y se los lleve a otros estantes, a otros lugares.

En una ciudad en la que todo parece ser a lo grande, su población, sus barrios, sus edificios, su barrio de librerías no se queda atrás y es el lugar del mundo en el que más negocios de venta de libros se concentran. Aunque no sólo eso, por los alrededores se han establecido también algunas de las universidades de la ciudad, algunas editoriales y algunas sociedades y grupos literarios.


El barrio de Jimbocho en Tokio Las librerías de Jimbocho, Tokio


Todo comenzó hace un siglo, en 1913, cuando se abrió la que sería la primera de las librerías que llegarían después, toda la zona había sido arrasada por un incendio y el negocio del profesor de universidad Shigeo Iwanami fue uno de los primeros en intentar recuperar la normalidad.

Otros libreros siguieron su ejemplo y el barrio poco a poco se fue llenando de estudiantes, intelectuales y cafés.


Jimbocho, Tokio1 Las librerías de Jimbocho, Tokio1 Los libros de Jimbocho


También hay algo de libertad en no ser capaz de comprender nada, lo reconozco. De belleza, y no sólo porque el japonés tiene para mí la belleza de las cosas que no se entienden.

Cada uno de los libros que te gustan por su aspecto, por su portada, esos libros pequeños que la gente lee en el metro o el autobús, en un orden diferente al que yo leo, es un mundo de posibilidades, pueden tratar de mil cosas diferentes y de ninguna al mismo tiempo, y sin darte cuenta te encuentras paseando frente a pilas y pilas de libros intentando adivinar de qué puede ir éste y el de más allá.

Pero también hay algo de peligro porque quizás te guste ese tan elegante, en blanco y negro, que para ti podría ser una edición preciosa de poesía y quizás acabe siendo un tratado de contabilidad, o qué sé yo, lo que para cada uno represente el colmo del aburrimiento.


El barrio de libros de Tokio En Jimbocho, Tokio


Jimbocho es un barrio lleno de palabras y no entiendo ninguna. Apenas los nombres de algunas de las librerías, Kitazawa, Sanseido, Tokyodo,  Isseido Shoten, o el mismo nombre de Jimbocho en la parada de metro, que deriva a su vez de otro nombre, el de un samurái, Nagaharu Jinbō, que vivió por aquí en el siglo XVII.

Porque el barrio de Jimbocho antes de ser el barrio de los libros, y de las palabras, fue en la época en la que Tokio aún no era Tokio sino Edo, el barrio de los samuráis.


¿Dónde estás?

4 Discussions on
“Notas desde Jimbocho”
  • Siempre me ha fascinado visitar librerías cuando viajo, sobre todo las de viejo, y en ciudades como Lisboa o Estambul forma parte inseparable de mis recuerdos. De Japón me vienen a la memoria las librerías Book Off, negocio que por cierto analicé como ejemplo de innovación en negocios de segunda mano. Un saludo.

    • Muchísimas gracias, aprecio mucho lo que me dices y casi que me estás animando a retormar un poco el blog, últimamente lo tengo bastante abandonado. Un abrazo muy fuerte

Leave A Comment

Your email address will not be published.