Notas desde el cementerio de Highgate

Highgate, Londres

—Un día vi a Drácula —nos dice Hugh, el guía con el que vamos a recorrer el cementerio victoriano de Highgate.

Y todo el mundo está esperando conocer la continuación de la historia, saber si habla en serio o es tan solo una broma, porque supongo que muchos tienen como yo la idea metida en la cabeza de que puede que Bram Stoker basase el cementerio de Drácula en el que estamos.

 

Lucy yace en su tumba familiar; en el panteón señorial de ese cementerio solitario, lejos del bullicio de Londres, donde el aire es fresco y el sol se eleva por encima de Hampstead Hill, y donde las flores silvestres crecen a su antojo.

 

Se dice que inspiró parte de la historia en la del artista prerrafaelita Dante Gabriel Rossetti y su mujer, Elizabeth Siddal, enterrada aquí. Lizzy se suicidó con láudano a los 32 años y Rossetti, que se sentía culpable de esa muerte, enterró con ella todos los poemas que aún no había publicado. Pero unos años después, cambió de opinión y con un permiso para abrir la tumba, las hojas estaban enterradas entre los cabellos pelirrojos de la mujer que, desde su muerte, no habían dejado de crecer. Elizabeth Siddal pudo ser, así, la persona real en la que Stoker se inspiraría para el personaje de Lucy Westenra.


Cementerio de Highgate

Cementerio de Highgate


Los amigos del cementerio

—A principios de los 70, yo estudiaba en una escuela que no está demasiado lejos. Por aquel entonces, el cementerio estaba completamente abandonado y, mis amigos y yo, durante los recreos siempre nos escapábamos y veníamos aquí a fumar.

La relacion de Hugh con el cementerio parece ser de por vida, pienso, mientras me imagino todo lo que nos rodea antes de que en 1975 se fundase Los amigos del cementerio de Highgate y se comenzasen los trabajos de limpieza de un lugar que debía de haber desaparecido bajo la maleza.

 

—Ahora se tiene que pagar entrada, es una donación para poder seguir manteniendo el cuidado del cementerio porque no recibimos ningún tipo de ayuda pública pero, entonces, sólo teníamos que saltar la valla.

Hemos pagado diez libras en total porque el cementerio tiene dos partes, la parte este y la oeste, pero los que están enterrados en él debieron pagar mucho más porque, desde que se abrió en 1839, se convirtió en el lugar en el que estar si estabas muerto, claro.


Cementerio de Highgate


Cementerio de Highgate


El tercero de los 7 magníficos

El cementerio de Highgate fue el tercero de los siete grandes cementerios privados que se construyeron durante el siglo XIX para sanear la ciudad y crear más espacio para sus muertos.


Cementerio de Highgate


 

Stephen Geary, su fundador, había visto el éxito del cementerio de Kensal Green y decidió, siguiendo la moda por la cultura egipcia que tenía la misma obsesión por la muerte que la sociedad victoriana, diseñar la llamada Avenida Egipcia, excavada en la colina y en la que existen dieciséis panteones familiares, y la terraza de catacumbas góticas, un corredor oscuro en el que los ataúdes de madera de entonces se han conservado perfectamente.


Avenida Egipcia


 

—Vi a Drácula y justamente fue un día que había venido solo. Estaba de pie entre la maleza y no puedo decir nada más porque, tal y como lo vi, eché a correr todo lo que podía hasta que alcancé la calle.

Es posible creerle porque el cementerio tiene una atmosfera mágica y casi un espíritu propio, quizás por el lugar en el que se encuentra en esa colina elevada sobre el resto de la ciudad, y los rumores de fantasmas y espíritus siempre han estado presentes en él.


Tumba Cementerio Highgate


Muertos ilustres

Hay una posibilidad de que sus muertos ilustres aún tengan algo que decir, que no tengan suficiente con estar enterrados bajo tumbas costosas, urnas, símbolos sobre el paso del tiempo o la eternidad, o bajo esculturas que muestran las profesiones que tuvieron o la manera cómo se ganaron la vida.

Escritores como George Eliot, Douglas Adams, Stella Gibbons y los parientes de Dickens o de Rossetti; científicos como Faraday o naturalistas como Herbert Spencer; pintores como Lucien Freud; políticos y pensadores como Karl Marx, que murió exiliado en Londres, o el caso de Aleksandr Litvinenko, que murió envenenado también en esta ciudad. Boxeadores como Thomas Sayers que pidió ser enterrado junto a su perro y que, a mediados del siglo XIX, se convirtió en una celebridad.


Karl Marx Tom Sayers


 

—La imagen de Drácula me persiguió durante mucho tiempo, hasta el punto de que no quise volver a acercarme al cementerio —nos continúa diciendo.

Acabamos de dejar el círculo del Líbano. Un pasillo circular escavado bajo el nivel del suelo que alberga veinte catacumbas, también de estilo egipcio, todas dispuestas alrededor de un enorme cedro que se encontraba allí antes incluso que se comenzase a diseñar el cementerio.


Circulo del LibanoCirculo del Libano


 

—Hasta que un día volví a ver a Drácula en la televisión —dice Hugh, con un ligero gesto de alivio —. Era el actor Christopher Lee en una de sus películas sobre el vampiro y resulta que, alrededor de esas fechas, había estado rodando alguna toma en el cementerio de Highgate.


Angel_cementerio de Highgate


 

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