Notas del blues del invierno

Ahora mismo tengo un foco de luz enorme a mi izquierda que hace que la habitación, en vez de mi habitación, parezca más un solárium pero no me va a hacer más morena, algo que agradecería después del blanco riguroso que se me va quedando siempre a medida que transcurre el invierno.

 

En realidad, su único propósito es levantarme el ánimo.

 

Es una lámpara SAD, las siglas vienen del inglés seasonal affective disorder,  trastorno afectivo estacional, y eso es lo que estoy sufriendo últimamente, aunque intente por todos los medios negarlo a fuerza de pretender que el tiempo no me afecta y que me negase a encender la lámpara la primera vez que la vi. Cuestión de orgullo, supongo. Ante la evidencia, lo mejor es primero negarlo todo siempre.

 

Pero entonces empecé a buscar todos los síntomas en internet, que debe ser también la biblia para los hipocondriacos, y esto es lo que encontré:

 

Poca energía y capacidad para concentrarse

No es que normalmente la energía me sobre, sobre todo si es para preparar más y más clases o tener la paciencia para aguantar a un grupo de niñas en plena adolescencia, pero es que últimamente mis niveles deben estar completamente al mínimo.

Si normalmente ya me cuesta concentrarme en algo en concreto y mi cabeza vaga dispersa entre cuantas más cosas mejor, estos días hasta escribir algo simple y que pretende ser rápido me puede costar no menos de dos días.

 

Pérdida de interés en general

Que no tenga demasiado interés en el trabajo no es nada nuevo, es algo que llevo arrastrando desde hace bastante tiempo. Pero es que hay días en los que ignoro completamente al blog, y en ellos pensar en algún plan que implique salir de casa se me hace cuesta arriba.

 

Aislamiento

Que esté leyendo más de lo que lo he hecho desde hace mucho tiempo, ¿es prueba de ese aislamiento o necesito dar más?

 

Aumento del sueño

No necesito decir mucho más: sólo quiero quedarme en la cama, y el resto del día es sólo una anticipación de poder volver a ella, porque los ojos se me cierran en la oficina, en el metro, en cualquier lugar en el que me quede quieta más de cinco minutos.

 

Aumento del apetito

Bueno, tampoco me duermo mientras esté comiendo y prácticamente, hasta incluso cuando me estoy quedando medio dormida, tengo hambre.

Por lo menos me podría dar por todo lo contrario, así que parece que he perdido interés por todo menos por comer y dormir, o por dormir y comer, según lo que pueda hacer antes.

 

Irritabilidad

Los cambios de humor no son nada nuevo, llueva, nieve o haga sol pero el problema es justamente cuando, según qué días, parece no haber ya ni cambios.

 

Aquí a este estado le llaman winter blues, el blues del invierno, la tristeza, la depresión que puedes sentir por la falta de luz, y no debo ser ni mucho menos la única que lo sufre porque alguien parece que se ha sacado de la manga que el lunes pasado (el tercer lunes del mes de enero) es también el día más triste del año, el blue Monday.

Porque es un lunes, un lunes es un lunes sea la época del año que sea; aún se sufre la cuesta de enero porque el sueldo del mes no ha llegado todavía; y aquellos que habían hecho buenos propósitos para el año nuevo, ya se han olvidado de ellos.

 

Tengo una ventaja, nunca hago buenos propósitos porque sé que no los voy a cumplir.

 

Pero me estoy planteando que quizás tendré que empezar a hacer una lista de ellos aunque sea ya finales de enero, una lista para intentar vencer este blues e incluir vencer el sueño para aprovechar más las mañanas que es cuando mejor tiempo hace; intentar hacer un poco más de ejercicio; tomar vitamina D y cuidar un poco lo que como; que son las cosas que recomiendan.

Puedo añadir también el intentar poner un poco más de color a este enero y fijarme en los pequeños detalles que me pueden alegrar el día, porque Londres, y aún a pesar de su cielo, no es una ciudad gris, y me sigue gustando y parece que todo ese desánimo y falta de interés sea completamente en contra de mi voluntad.

 

Brewer Street Abbey Road

Camden Town Mercado de Camden Puerta de Londres Sombrillas birmanas en el mercado de Camden Street Art Londres

 

Mientras, la lámpara fluorescente parece que también va funcionando poco a poco.

 

4 Discussions on
“Notas del blues del invierno”
  • Ay Elena, no sabes lo identificada que me acabo de sentir! Ya le puedo poner nombre a mi letargo y falta de interés por todo.
    Más de un mes sin actualizar el blog, mal humor, mucho sueño, hambre desmesurada, me aburre todo… Sí, va a ser que el blues del invierno también se ha apoderado de mí.
    Un abrazo guapa!!

  • Te entiendo perfectamente… aquí siempre que dicen lo del blue monday yo pienso que no hay uno sólo, en esta épcoca es uno a la semana mínimo… A mi también me cuestan mucho los inviernos, especialmente en estas latitudes donde cuesta (demasiado) ver el sol. Mi piel está más que blanca y aunque tomo rigurosamente vitamina D, C , B y toda una retahila más de complementos… acabo de coger un gripazo que no veas… como para no salir de la cama en toda la semana! Pero ánimos, que se pasa, luego llega la primavera y nos olvidamos lo malo que fue el invierno! 😉
    Sonia – La Zapatilla ha publicado recientemente..Qué ver en Praga en dos días

    • Jaja, sí que hay más que sólo un blue monday sí! A mí es que parece que cada vez me afecte más y eso que también intento hacer todo lo que sea para que no lo haga… cuídate mucho y a esperar la primavera, que aquí se espera y creo que se aprecia aún más 😉

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